Rescate a la manera de Dios

Fernando Toledo • Publicado en octubre 2010

Al contemplar con asombro todos la acontecimientos que se han suscitado en estos días en torno al rescate de los 33 mineros que se encuentran atrapados en el vientre de nuestra tierra. No puedo más que admirarme al contemplar que el método utilizado para rescatar a los mineros ya fue utilizado antes…

Se utilizan varios instrumentos para poder hacer contacto con un lugar tan recóndito y alejado de la realidad y de lo verdadero. En ese lugar oculto se encuentran los amados, los deseados, que se encuentran alejados del exterior de forma inexorable. La fractura es tan grande que no puede ser traspasada por la simple voluntad, requiere un esfuerzo más grande. Los técnicos han pensado en un plan de rescate, para poder traspasar aquellas rocas que mantienen aislados a los amados; pero este plan requiere tiempo, cuidado, dedicación y sacrificio. Es tanta la necesidad de romper la brecha que no se escatima en gastos, ni en esfuerzos. Uno tras otro van pasando los equipos que aportan en el proceso de perforación. Pasan los días y por fin son encontrados con vida, la alegría es grande, pero no basta con eso; es necesario traerlos nuevamente a la realidad, no sirve saber que están vivos y dejarlos vivir en las tinieblas; todos quieren que estén de vuelta para abrazarlos, para amarlos para tener una relación con ellos. Es por esto que se intensifican los esfuerzos se traen maquinarias de distintas partes, todo lo que sirva, es bienvenido; comienzan a operar tres planes, de forma de poder asegurar el éxito de la operación y al cabo de un tiempo los esfuerzos reciben su fruto, se logra hacer un puente lo suficientemente amplio, para que pase una persona, pero ¿Pueden ellos subir solos?, No, la respuesta es contundente necesitan de algo-alguien que baje para sacarlos.

Este mismo método ha sido ocupado con anterioridad, para salvarme a mí, para rescatarme a mí. Una brecha existía entre la finitud del hombre, mi finitud y la infinitud de Dios, una brecha insondable e inalcanzable. Por un lado se encontraba el amante y en el otro muy lejos el amado, esta brecha era tan grande que no podía ser superada por la pura voluntad humana, esto requiere un esfuerzo de alguien más grande. Es por esto que el gran alguien toma la iniciativa y crea un plan en el que por medio de múltiples amigos y testigos logra acercarse a este hombre atrapado. Con ellos la esperanza resurge, pero no es suficiente. Dios quiere entablar una relación con este hombre, lo que hace que intensifique los esfuerzos, envía uno tras otro miles de amigos y testigos, hechos y circunstancias que van ampliando la perforación y cuando está todo listo, surge nuevamente la pregunta ¿Puede el hombre salir solo de este lugar aunque esté todo listo y dispuesto? No, es necesario que alguien baje lo tome y lo eleve, esa es la única forma de poder realizar el rescate, y en este caso El que lo es todo, se hizo nada para poder rescatar a su creatura y entablar una relación con ella.

No solo bajo, si no que nos mostró el real rostro humano. "Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" Jn1, 14ª-