¿Somo hijos del "Azar" o somo hijos de "Dios"?

Michele Lugli • Publicado el 22-09-2010

Los medias de todo el mundo han dado un gran resalte a la publicación de "The Grand Design", el ultimo libro del famoso astrofísico Steven Hawking, destacado en particular la tesis que el universo se habría formado espontáneamente por autogeneración casual, es decir sin la intervención de Dios; la materia se habría organizado por una fuerza propia sin la necesidad de una inteligencia creadora.

La tesis no es nueva, sin embargo ha generado un gran debate también entre la gente común que no sabe mucho de ciencia. Algunos la usaron para justificar su ateismo y otros la rechazaron porque contraria a su fe.

Esperando leer el libro y verificar si verdaderamente esto es el pensamiento de Hawking y aunque esta sea solo una polémica creada con arte para vender mas, queremos confrontarnos con este tema que nos desafía. La fe no se fortalece solo con los ejercicios espirituales, sino también respondiendo a las objeciones del mundo que nos obligan a buscar y dar las razones de nuestra fe. Una fe sin razones no tiene una larga vida.

Esta tesis me hizo recordar una curiosa pregunta de un profesor de mi universidad. El decía: "si tomáramos a un mono y lo pusiéramos delante de una maquina para escribir ¿qué probabilidad habría que el mono, que no sabe escribir, golpeando al azar las teclas, pueda escribir mi nombre y apellido?". Decir que el universo es el fruto espontáneo del chocarse y combinarse casual de materia y energía es muy parecido.

Sin embargo la vida humana y el universo son mucho mas complejos y contienen muchas mas letras y combinaciones de letras que mi nombre y apellido. Piensa en la armonía del sistema solar donde cada planeta recorre su orbita alrededor del Sol que con su luz alimenta la vida. Pieensa en la belleza gratuita del planeta en el que vivimos con sus mares y montañas; piensa en la inmensa variedad de animales y plantas que viven en la tierra; piensa en la armonía del cuerpo humano con sus órganos especializados en funciones distintas y complementarias; piensa en la cadena del ADN con su base de datos que informan nuestro cuerpo; piensa en tu conciencia que reconoce el bien y el mal, que se conmueve ante la belleza de la música o de la naturaleza, que decide libremente que camino tomar en la vida, que ama y se sacrifica por un ideal. La cumbre de este mundo material es el hombre que abarca el universo entero con su pensamiento. Observando el mundo desde esta cumbre sentimos nacer espontáneamente la pregunta ¿quién ha hecho todo esto? ¿Quién me ha hecho a mi?

La novena sinfonía de Beethoven no se hizo sola, además del pianoforte fue necesario el genio de Beethoven; San Pablo escribió que "es necio quien viendo la creación visible no reconoce al creador invisible"; un salmo poéticamente afirma "la creación proclama la gloria de Dios".

Quiero decir que todo lo que veo me habla de la existencia de un "arquitecto" que no solo creó los "elementos básicos" del universo de la nada, sino que siguiendo un "designo inteligente" armó lentamente todo lo que vemos. El hombre lo llamó "cosmos" porque es armonía y "universo" porque viene de uno y a el vuelve. La nada no produce nada, el desorden no produce orden y sobre todo la materia por si misma no produce el espíritu del hombre. El espíritu trasciende la materia como el cielo la tierra. El pensamiento, el amor y la libertad del hombre son un salto evolutivo que trasciende la materia. Para que se de este salto de lo material a lo espiritual hace falta una "chispa divina" que de vida al "alma" del hombre. Este "punto vivo" en mi es el centro de todo lo que hago. Es algo mas grande que la tradición biológica de mis padres, mas grande que mi naturaleza, mas grande que mi cuerpo, mas grande del ambiente o de la cultura que me rodea. Este punto vivo soy Yo.

Observando el universo vemos una fina arquitectura donde cada pieza esta en su lugar. El universo es un reloj con una mecánica sofisticada, si una pieza se sale de su lugar, el reloj se para. Por ejemplo unos científicos han descubierto que bastaría que la luna estuviera unos centímetro más cerca o más lejos de la tierra o que la tierra estuviera unos centímetro más cerca o más lejos del sol para que nuestra vida fuera imposible.

No es inútil recordar – además - que la ciencia estudia "cómo" se desarrolló el universo desde su inicio. Su propósito es descifrar la gramática del gran libro de la naturaleza. La teoría del "Big-Bang", que afirma que una gran explosión dio origen al universo y la teoría de la "evolución" que afirma que el hombre deriva del mono, son hipótesis que explican cual puede haber sido el camino del universo desde el origen hasta hoy. Sin embargo la ciencia no puede ir mas allá del origen, porque la ciencia estudia el mundo – es decir la física – y no lo que esta más allá del mundo – es decir la metafísica. Esto es el limite de la ciencia.

Por esta razón los relatos del primer libro de la biblia es decir el "Génesis" que hablan de un Dios creador no contradicen la ciencia porque no pretenden ser informes científicos. La Biblia no se preocupa de decirnos "como" se formo el universo sino "quién" genero el "Big-Bang" y guió la "evolución" de los seres vivientes hasta el hombre. [En particular el libro del Génesis nos dice 1: Dios no plasmó una materia preexistente y eterna, sino que la creó de la nada. 2: Dios no creó el universo en un dia, es decir en un solo acto creador, sino en seis días, es decir en el tiempo. 3: La creación continua en el tiempo y se perfecciona progresivamente también con la colaboración del trabajo del hombre. 4: Dios no solo crea, sino que también conduce su obra hacia el cumplimiento con su providencia. 5: El cumplimiento será el séptimo dia, dia del descanso, es decir el dia de la comunión plena entre Dios y el hombre]

Ciencia y Fe entonces nos dan dos enfoques distintos, que responden a preguntas distintas, que se complementan y no se excluyen recíprocamente. Por lo tanto no somos fundamentalistas si seguimos leyendo y meditando la Biblia porque, como dijo San Agustín, "la Biblia no pretende formar astrónomos sino cristianos".

Ademas tendría que ser claro que la ciencia ni prueba ni niega la existencia de Dios porque Dios esta fuera de su alcance. La ciencia trabaja con lo que se puede demostrar y verificar experimentalmente. La tesis de Hawking entonces se sale del ámbito científico. No es una afirmación científica sino filosófica que nace de una opción personal. Pero ¿cuánto vale esta opción?

Volvamos a la pregunta del inicio. ¿Quién hizo el universo? a esta pregunta tiene que responder "el hombre" que vive seriamente la vida. No podemos delegar esta respuesta a científicos, profesores, periodista, intelectuales o políticos; cada uno de nosotros tiene que responder por si mismo. Hawking mira la creación y dice que no ve al creador. Yo miro la creación y digo que veo al creador. Los dos vemos lo mismo pero cada uno decide hasta donde esta dispuesto a caminar. Porque reconocer que todo los signos apuntan a un creador significa también aceptar que yo "dependo" de El, que tengo un "Padre" que me conoce mas de lo que yo me conozco, que hay un "orden" en la creación que hay que reconocer, respetar y no inventar a mi gusto. Entonces ver o no ver no es una cuestión de ciencia sino de libertad. Uno decide hasta donde esta dispuesto a ver y a caminar, luego organiza conciente o inconcientemente los datos en función de esta decisión previa.

Otros científicos, no menos calificados que Hawking, profundizando sus investigaciones científicas llegaron a descubrir a Dios. Además hay que decir que es más difícil creer en la filosofía del "universo autosuficiente", en la "materia inteligente y creativa" o en la "diosa madre tierra", que para creer en un Dios que crea por amor.

Entonces ¿quién usa más su razón? ¿Quien se queda en la mera superficie de los hechos y ante este universo afirma que se genero solo por azar? ¿O quien quiere pasar del hecho a su significado y ante este universo con su "armonía en función de la vida" reconoce una mano creadora? En el fondo abrir los ojos y encontrar el universo delante de mí es como volver a casa y encontrar una rosa en mi pieza. ¿Qué hago? ¿La ignoro porque no significa nada? ¿supongo que la trajo el viento? O intuyendo que me la regaló alguien ¿intento descubrir quien es mi misterioso admirador? La vida es como una rosa que encuentras cuando te despiertas. ¿Quién te la regalo?

Con otra imagen podríamos también decir que estar delante del universo es como estar delante de tu madre. ¿Por qué esta mujer hace lo que hace por mi? ¿Por rutina, tradición, cultura, moda, obligación, trabajo? o ¿por amor? Solo la última respuesta explica exhaustivamente todo lo que veo uniendo todas las piezas del enigma. No hay otra respuesta tan completa y satisfactoria como ésta. Sin ésta hipótesis lo que veo se vuelve absurdo. Todos los signos apuntan allí. Creo en lo que no veo - el amor de mi madre - por lo que veo – sus gestos. El universo con su "armonía en función de la vida" esconde un misterio de amor.

Pero la afirmación de Hawking plantea también otro problema. Si Dios no existe ¿qué sentido tiene la vida? la vida seria solo un camino hacia la muerte ¿Qué sentido tendría amar y construir? Si Dios no existiera mi vida estaría en mano del "mono" que ante una maquina para escribir, golpeando al azar las teclas, escribe mi historia. Si el hombre es hijo del azar yo soy la victima de un destino sin piedad que me arroja a la vida para jugar conmigo antes de dejarme caer en el abismo de la nada. Si Dios no existe la "suerte" seria la "diosa ciega" que gobierna la vida y el mundo seria una "jungla infernal" donde el mas fuerte aplasta al más débil. La vida de una persona no valdría nada. Sin Dios no hay ni bien ni mal y la justicia seria la ley del más potente. [No es una casualidad que todos los totalitarismos son ateos].

Sin embargo uno podría todavía preguntarnos "¿si Dios es bueno porque existe el mal?... ¡si existe el mal no existe Dios!". No podemos olvidar que una parte de este mal viene del hombre. La doctrina del "pecado original" es un misterio solo para los que no quieren mirar su experiencia. Esta "anarquía rebelde y caprichosa" que se siente atraída por la mentira con sus consecuencias negativas la experimentamos todos.

Sin embargo es verdad que existe el "dolor inocente". El mismo Hawking sufre una enfermedad degenerativa deformante y paralizante que le impide caminar y hablar por si mismo. ¿Qué sentido tiene este dolor?

El escándalo del mal nos pone en crisis, sentimos esto como una contradicción absurda. No sabemos como solucionar el enigma. Como puede existir a la vez el mal y un Dios bueno. Esto es el mal que produce el mal. Me hace dudar. Al final simplificamos la contradicción eliminando uno de los dos polos del conflicto, es decir a Dios. "La herejía es una verdad enloquecida" decía Chesterton. Pero el "súper hombre" que desafía solo el destino no soluciona sus problemas porque aunque pueda negar a Dios no puede negar el mal. Negando a Dios se queda solo delante de este monstruo y la vida se transforma en un infierno.

Hace tiempo después de una larga enfermedad murió un querido amigo. Fui al tanatorio con mucha pena pensando en como acompañar a la familia. Entrando el pololo de la hija me saludó con estas palabras: "¡después de lo que pasó no vendrá a hablarnos de Dios!". Me quedé sin palabras por unos segundos como si hubiera recibido un golpe en el estomago. Cuando recuperé el aliento lo encaré y le respondí. "No vengo para hablarte de Dios porque Dios no existe; la vida es un camino hacia la muerte; todos terminaremos como tu suegro en un cajón, tu linda polola y todo lo que estás construyendo se pudrirá en una tumba". Después de unos segundos el joven empezó a llorar. Puedes negar a Dios teóricamente pero tu corazón no lo acepta, rechaza la idea que la vida sea solo un camino hacia la muerte. "Dios te dio un corazón para pensar" dice el Eclesiastés. Puedes no entender a Dios pero tu corazón no te permite negarlo.

Entonces ¿de dónde vengo? ¿Soy hijo del azar? o ¿soy hijo de un Dios que me ama? de la respuesta a esta pregunta depende mi vida. Son interesantes la teorías científicas que me explican cómo nació y se desarrolló el universo pero a mi eso no me basta para vivir, para levantarme cada mañana y luchar en mi batalla cotidiana. Necesito saber el "por qué" y "para qué" yo existo. Esto es el pan que busco y que me alimenta. Nadie podrá convencerme que no tengo esta hambre. Y si tengo esta hambre significa que el pan existe. Yo quiero descubrir quien me ha creado. Necesito encontrar a mi Padre.

Dentro de la realidad se oye la voz de una presencia misteriosa y buena que escapa al análisis del microscopio y del telescopio. "De El a dicho mi corazón busca su rostro" dice un salmo. Esto es lo que deseo, que Dios se manifieste. Esto es lo que anuncia el cristianismo. Lo que más deseas ha sucedido. Dios se ha hecho hombre para revelarnos con su misma vida el misterio de la vida y de la muerte. Es necio no tomar en cuenta y verificar esta posibilidad.



"La emoción más bella y profunda que podemos percibir es el sentido del misterio; ahí está el germen de todo arte, y de toda ciencia verdadera. El hombre por el que ya no es familiar el sentimiento del misterio, que ha perdido la facultad de maravillarse y de humillarse delante de la creación es como un hombre muerto o al menos ciego.

Mi trabajo es descubrir como Dios –que si existe por cierto no ha jugado a los dados creando al universo- ha dibujado el mundo natural. Nadie puede sustraerse a un sentimiento de reverente conmoción contemplando los misterios de la eternidad y de la estupenda estructura de la realidad.

Es suficiente que el hombre intente comprender, por lo menos un poco, estos misterios día tras día sin desistir nunca, sin perder nunca esta sagrada curiosidad. Es cierto que en la base de todos los trabajos científicos se encuentra la convicción análoga al sentimiento religioso que el mundo está fundado sobre la razón y puede ser comprendido. Esta convicción, ligada al sentimiento profundo de la existencia de una mente superior que se manifiesta en el mundo de la experiencia, constituye para mí la idea de Dios"

Albert Einstein