¿Qué es lo que hace posible dar el gran paso de la vida?, ¿Cuál es ese gran paso?

Daniela Pérez • Publicado en diciembre 2010

Soy profesora de educación Física y trabajo en una escuela básica de 1º a 6º básico, en una realidad social muy vulnerada y pobre, sobre todo con una pobreza humana, un olvido de su valor y dignidad. Ese olvido que te hace conformar y encierra en una burbuja, en este caso la burbuja es es la población, la delincuencia, la violencia, el abandono, etc. ¡todo lo que pueda apagar el deseo del corazón!.  Sin embargo, la gran mayoría de estos niños vive diariamente una gran lucha, la lucha de salir de esa burbuja, la de no dejarse definir por las circunstancias que les toca vivir, de seguir a otro, en definitiva dejarse amar, y esto es algo realmente dramático. Primero porque por muy fea o  triste que sea su realidad, es donde nacieron, donde están sus padres o las personas que los educan, cuidan o se preocupan por ellos. Y segundo porque, con el tiempo, ellos se dan cuenta que la belleza que viven en el colegio es diferente a lo que encuentran en sus casas, entonces salir de allí requiere de un gran paso.

Desde el mes de agosto me han pedido que acompañe a 8 niños de 1º básico, que aún no sabían leer y escribir, mi tarea era realizar un apoyo escolar para que ellos pudieran aprender y pasar de curso.  En un inicio me parecía una locura aceptar un desafío así, yo que estudié educación física y no lenguaje, que  no manejo técnicas de lectura o escritura, que ni siquiera me gusta leer, pero como decía al principio sólo se me pidió acompañarlos.  Los primeros días estaba muy nerviosa, quería que aprendieran de inmediato, y no sabía cómo. Para esto fue muy importante la ayuda de la profesora jefe de estos niños y la jefa de UTP (Claudia y Cae), experimentaba que dejarse generar por otro me ayuda a generar a otros.  Con el tiempo ya se podía ver que algunos niños avanzaban muy bien, sin embargo otros eran prisioneros de su atraso y desconocimiento, entonces yo me preguntaba: ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué frente al mismo estímulo no todos responden de la  misma manera? ¿Qué hace posible que estos niños aprendan a leer y escribir?.  

Paralelo a lo que vivían los niños, este también era un camino para mí.. Yo sin muchos conocimientos volvía a recordar cómo había aprendido, cómo me habían mirado, y esto permitía que ese aprendizaje se hiciera contemporáneo.  El gran paso de leer y escribir ¡te abre al mundo!, te lanza al camino de la libertad, y eso era lo que se hacía nuevo para mí, volvía a revivir el drama y la conveniencia de crecer. Entonces el temor que me rondaba al principio iba desapareciendo porque de a poco descubría que este gran paso no se daba solo con técnicas y metodologías geniales, si no que era fruto de una compañía, de un vínculo ... de una relación.

Luego de unos meses de trabajo decidimos reducir el grupo de alumnos, con mucha tristeza debía asumir que yo no era mago, ni la superprofe y que sólo seguiríamos de manera más personalizada con aquellos que ya estaban a punto de dar el paso, y dispuestos a esta relación - una relación nada fácil debo decir- sobre todo para ellos. Entre reglas, pataletas, llantos, correcciones odiosas y muchas otras cosas que no me cansaba de hacer.

Primero porque los niños piden a gritos alguien que los corrija, que les llame la atención, que los apruebe o desapruebe, que les diga lo que esta bien y lo que no, ¡buscan alguien que los MIRE!, y segundo porque debíamos ir hasta el fondo, este era un momento serio.  

Matías, Natalia, Karina, Yasna, y Dayana, ellos son los protagonistas de esta historia, sin embargo Matías se vio sujeto (departe de su familia) a una tremenda presión y stress por aprender a leer. Yasna quien tiernamente siempre me decía: - tía, ¿me ayudas?, no asistía nunca a clases. Karina una de mis favoritas tiene una dificultad de aprendizaje mas alta, además de la cruda realidad familiar y social que le toca vivir, por lo tanto no ha logrado aprender.  Dayana ya sabía leer y escribir, y solo debíamos darle confianza en sí misma. Natalia la que menos espere que diera el paso, lo dio. De un día para otro, pese a sus dificultades para hablar, para ordenar palabras y con muchos problemas conductuales, decidió crecer, salir de la burbuja y se dejó lanzar al mundo!. También una de las niñas que habíamos sacado del grupo (Francisca) aprendió… no es magia ni coincidencia fue algo que ella decidió.

Dos pequeños milagros, en un universo que yo creía perdido pues tampoco me sentía capaz de dar el paso, ¿cuál paso? en mi caso es el de crecer y asumir mi maternidad, una gran responsabilidad que se me dona, y no solo con los niños sino con toda mi vida.  Cuando las vi leer por primera vez lloré de emoción, pero no porque lo hubiera hecho yo, si no porque vi la conveniencia!! Ellas eran otras personas, sus rostros se iluminaban cada vez que leían, escribían y comprendían de qué se trataba la vida, y yo al verlas también lo comprendía... responder a nuestra vocación, la vocación de vivir, responder, colaborar y agradecer a quien nos dio la vida... a quien nos ha recogido, amado y quiere lanzarnos. 

Daniela