La ley de la vida es la caridad

Michele Lugli

Esta es la experiencia que he vivido durante mi misión en España con unos jóvenes universitarios... Cada viernes por la noche viviamos la caritativa…

Cerca de la catedral de Madrid hay una pequeña casa de ladrillos rojos donde viven 120 personas. Son vagabundos que pasan allí las noches frías del invierno. Con dos amigos empecé a ir a esta casa todos los domingos para compartir unas horas con ellos… En el primer piso de la casa hay un gran salón... lleno de literas… había un olor de orina tan intenso que las primeras veces costaba respirar… los vagabundos entraban a las 22:00 y cada uno buscaba frenéticamente un lugar donde tumbarse… cada uno defendía celosamente su bolsa en la que guardaba todo lo que poseía…

Celebraba la misa encima de una litera… delante tenia 120 personas… pelo y barba larga, ropa rota y sucia… el rostros lleno de tristeza… la mirada fija al suelo… cada uno arrastraba una historia llena de sufrimiento… de pecados… de fracasos…

Una amiga mía empieza a cantar una canción: "Vuestra soy" de Santa Teresa de Avila. Soy tuya mi Señor, en la vida y en la muerte, en la alegría y en el sufrimiento, cuando tengo éxito y cuando fracaso, si llevo fruto o no lo llevo…" El canto es como una bomba, todos levantan la cabeza y buscan con la mirada a la chica que canta… La belleza del canto y de las palabras les arrastra fuera de si mismos... no olvidan sus preocupaciones pero intuyen que la vida tiene un destino bueno también para ellos… Yo seguí sus miradas y me fije en mi amiga que cantaba y sentí que lo que cantaba el Señor me lo decía también a mí...

Muchos no aguantan la impotencia ante el sufrimiento, se deprimen y se van… quieren cambiar al mundo, hablan de revolución pero no saben compartir, no saben amar a la persona concreta que encuentran por la calle…

También nosotros nos sentíamos impotentes pero teníamos la certeza que existe "Uno" más grande de nosotros a quien pertenecemos y que salva nuestras vidas. Para mi esta es la novedad de la caridad cristiana compartir la vida del otro, sentirme impotente con el, sufrir con el… cierto que el Señor salva este dolor…

Antes de entrar rezábamos. La oración no es el sello que dice que somos cristianos. A través de la oración hacemos memoria de quien esta entre nosotros y nos acompaña. La oración es como una ventana por la cual entra la luz de Cristo que ilumina y transfigura las tinieblas del dolor. La oración es el lugar donde poner todo el sufrimiento que encontramos ante Dios… para que Dios lo salve.

Después de misa repartíamos leche y galletas… cada vagabundo te contaban su historia… hay negros que llegan en patera de África… gente del Europa del este, católicos y ortodoxos… muchos musulmanes.

Humberto es un griego de Tesalónico… habla un poco de italiano y le gusta mostrarlo… me cuenta de sus viajes en búsqueda de la felicidad… quiere ir a Finlandia… Unos meses después acompañe un amigo al aeropuerto, estábamos en retraso, corríamos por un largo pasillos… adelanto a un hombre con una chaqueta sucia y el pelo largo… llevaba 3 bolsas de plásticos una guitarra y una mochilla… con el rabillo del ojo veo por un segundo su rostro… Era Humberto!... Vuelvo atras para saludarlo… "Voy a Finlandia padre… pero tengo miedo pida por mi…"

Porque la gente pide a los curas de rezar por ellos? Porque es mas fácil pedir a un hombre que ves que a Dios que no ves! Es como cuando rezas delante de una imagen de Jesús, la imagen te ayuda a ver a Dios... Entonces abrasé a Humberto y le dije que pediría por el… me dejo con una sonrisa… se sentía acompañado... por Dios!

Después de un año en esta casa los amigos que me acompañaban eran 20. Decidimos entonces buscar a los vagabundos que se quedaban en la calle. Por la noche recorríamos el centro de Madrid lleno de luces, restaurantes, cines y teatros llenos de gente… en cada esquina había un mendigo. Les traíamos comida y una frasada… luego descubrimos que dormían en unos túneles peatonales… bajo la ciudad existe otro mundo… en los túneles la atmósfera es irreal… no existe el día y la noche porque hay siempre la misma luz eléctrica… hay un silencio extraño… los ruidos de la ciudad se oyen lejanos… los mendigos construyen sus casas de cartón… un rincón un poco mas oscuro es el baño de todos…

La primera vez que entramos en el túnel de "Banco de España" encontramos a Joaquín. Se quedo mirándonos sorprendido… "Hay mucha gente generosa que nos trae comida pero al tiro se va... Ustedes no tienen ni prisa, ni miedo se quedan con nosotros solo para hablar… de donde vienen? quienes son?... Nadie se para y habla con un mendigo, todos te desprecian sin conocerte, como si te lo hubiera merecido de acabar así".

La mayoría no se lo ha merecido. Eran personas con una vida normal, una familia, un trabajo, una casa. Poco a poco han empezado a "deslizar" por los golpes de la vida y han caído en la calle.

Uno piensa que los bocadillos, el caldo, las frasada sean lo más importante. Pero lo que mas desea esta gente es una compañía. Alguien que te abraza así como eres, con tu rostro, con tus errores, con tu historia, Que no se asusta si hueles mal… por esto Joaquín se sorprendió… nos hicimos amigos… nos esperaba cada semana!

Agustín vivía en el túnel del Banco de España… un cartón era su cama, en una bolsa guardaba todas sus cosas. Tenía un rostro triste. Nos miraba con estupor. Nos sentamos con el en el suelo y el nos contó toda su vida. De cómo perdió su mujer, su casa, su trabajo, de cómo lentamente deslizo en la calle enfermo y solo. Cada viernes nos esperaba. Un día no lo encontramos… a las doce de la noche estábamos saliendo del túnel cuando lo vemos bajar rápido por la escalera.

Lo siento chicos por el retraso, quería despedirme de ustedes porque mañana vuelvo a mi casa, he hablado con mi familia, tengo ya el billete del tren. Quería darles las gracias por todo, les he traído unos caramelos. Y con las lágrimas en los ojos añadió, pero si Dios quiere volveré, se lo prometo, volveré al túnel para verles.

Porque uno quiere volver en un túnel que huele a mierda donde ha vivido los momentos peores de su vida en el frió y en la soledad. Uno quiere volver para volver a ver el rostro de quien te ha devuelto la esperanza. El rostro de quien te traía cada semana una caricia y una sonrisa del Señor.

La caridad siempre será necesaria, también en una sociedad sin pobres. Porque cada hombre desea el calor de un abrazo que te estima, que reconoce tu valor a pesar de tus errores. Jesús miraba así a los pecadores, a las putas, a los mafiosos… veía el tesoro que cada uno llevaba escondido en si y les ayudaba a descubrirlo…

La caridad es un milagro… una estrella que brilla en la noche. "El mundo espera el testimonio del amor cristiano… En nuestro mundo…tan oscuro, con este amor brilla la luz del Dios". (Benedicto XVI)

Gonzalo era un hombre de 50 anos… casi no hablaba… contestaba con un si o un no a las preguntas… comía lo que le traíamos y se acostaba… Gonzalo no era capaz de buscar los cartones como los demás para repararse del frió… parecía un niño que se había extraviado y que no sabia donde ir… se tumbaba en el suelo intentando cubrirse la cara con la chaqueta… le regalamos un saco para dormir pero se lo robaron, le regalamos otro pero lo perdio. Una vez le encontramos casi congelado… fuimos a buscar unos cartones y armamos una cama… intentamos calentarle. La semana siguiente le regale otro saco… no sabia que hacer… le rete… no podía perder también este saco… fue la ultima vez que le vi…

Que sentido tiene todo este sufrimiento? Podemos perder horas hablando de las injusticias del mundo sin rasgar nisiquiera la superficie del problema… la verdad esta más al fondo… lo entendí cuando una amiga mía que me acompañaba en los túneles un día me llama: padre tengo que hablar con usted… no he podido dormir toda la noche… en el túnel ayer es como si hubiera visto a mi padre… mi padre podría terminar como uno de estos mendigos y yo no quiero. Sus padres son separados. Ella vive con su madre y sus hermanos. Con su padre casi no habla… Yo escucho en silencio y luego… que quieres hacer… Padre ya lo hice… Llame a mi padre… lo quiero llamar todas las semanas.

El dolor de esta gente cobra un sentido si yo me dejo provocar, si yo acepto que esta gente sufre por mi, para mi conversión, para que mis ojos se habrán… participan en el sacrificio de Cristo… si entendiéramos esto el mundo cambiaria…

Los evangélicos traían mucha mas comida que nosotros… nosotros a veces traíamos solo unos pancitos que no bastaban para todos… pero sucedía algo extraño… Cuando llegaban los evangélicos todos los vagabundo corrían hacia ellos para conseguir un plato de sopa caliente… pero al tiro volvían donde estábamos nosotros para seguir la conversación… Para los evangélicos la sopa era un pretexto para evangelizar… los vagabundos escuchaban la charla solo para comer… querían estar con nosotros por la gratuidad que vivíamos con ellos. Estoy aquí para estar contigo no tengo otro fin. Me interesas tu no por lo que me das sino por lo que eres…

Yo nunca he hablado de Cristo, nunca he sacado el evangelio… pero mi presencia hablaba de Cristo más que las charlas de los evangélicos. Nosotros hablábamos de la vida… de lo que nos sucedía… mis amigas se sentaban en el suelo con los mendigos… era conmovedor ver a estos hombres sucios con el pelo y la barba larga acoger a estas chicas con todos los honores… Compartíamos lo que teníamos…

Cantábamos con una guitarra desafinada canciones populares… un día uno de los vagabundos nos dijo: no se preocupen de los bocadillos… basta que traigan la guitarra… ustedes con su presencia y sus cantos nos devuelven la alegría…

Gino era un italiano de 40 anos. Transportaba droga en el estomago para la mafia siciliana… un día un camión atropella su auto… su esposa y sus tres hijos mueren… cuando el se despierta del coma quiere cambiar vida pero en España no le va muy bien… yo le encontró en el túnel donde durmió por un tiempo. Viste muy elegante entonces destaca entre los vagabundos… me lo presentan, el no sabe quien soy… entonces le pregunto: que hace aquí un hombre tan elegante? espero de ir a trabajar… donde trabajas?… en una discoteca… eres un camarero? No! soy un "estriper"!...

Gino todos los viernes nos esperaba, me invitaba a la disco donde trabajaba… queria buscarme una chica… pero algo le llamaba la atención… quería descubrir quienes éramos…un día hablando con mis amigos descubre que yo soy un cura… Aquel día se acerco y me dijo: Padre se que lo que hago no esta bien… quiero cambiar… pero no encuentro otro trabajo… Yo no le dije nunca nada sobre su trabajo… Cuando uno encuentra a Cristo descubre su miseria… siente su pecado… necesita ser purificado como Pedro después de la primera pesca milagrosa, cuando reconoce que Jesús no es solo un maestro: Señor aléjate de mi que soy un pecador…

Un día Fátima, una chica musulmana, se une a nuestros cantos de navidad… a las 12:00 de la noche nos despedimos… Fátima estaba sentada sobre un cartón. Le pregunto: donde esta tu saco de dormir? Ella me contesta: me lo robaron… entonces le doy un saco que llevaba en mi mochilla… ella me sonríe, me da las gracias pero es como si algo no le cuadrara… me mira y me pregunta: ¿y tú dónde duermes esta noche si me das tu saco?... Me quede unos segundos mirándola a los ojos en silencio. Luego le dije: No te preocupes por mí… aquella noche fue la más fría del invierno. Cuando llegue a mi casa entre en mi habitación con la calefacción, me acosté en mí cama con mis frasadas y pensé a la pregunta de Fatima… Normalmente uno piensa que esto es una injusticia… uno se siente culpable: tendría que darlo todo a los demás. Pero todavía no ha entendido nada… aquella noche yo dije: gracias Señor por lo que me has dado…

Nuestra caridad es llena de presunción, porque pensamos de ser nosotros los protagonistas… no nos damos cuenta que todo lo que damos lo hemos recibido… Por esto nuestra generosidad es tan frágil porque es un esfuerzo… no es el desbordar de la gratitud por lo que el Señor nos da… solo si tengo esta gratitud puedo compartir con otros gratuitamente…

Portu era un ex soldado de la legión extranjera. Participó en la primera guerra en Irak. Era el jefe del túnel de plaza de España, era grande y bueno… y nos quería mucho. Una noche murió de golpe por una emorragia… esto fue el momento mas duro... Antes de entrar en el túnel pregunte a mis amigos: Llevámos algo mas fuerte que la muerte?… miramos a nuestra historia a como el Señor nos había llamado, acompañado y curado… para nosotros Cristo se había hecho carne a través de la iglesia. A cada uno de nosotros había dicho: no estas solo… no tengas miedo yo estoy contigo…

Ahora a través de nosotros quiere decirle a esta gente: no estas solo, no tengas miedo, yo estoy contigo… a través de nosotros Cristo sigue iluminando la noche del mundo… somos instrumentos suyos…

¿Por qué Jesús hacia milagros? No para quitar el hambre o las enfermedades del mundo (habría podido! Pero no lo hizo)… su preocupación era otra… que le preocupaba?... el problema no es sufrir, sino sufrir solos… Con cada milagro Jesús quería decir: Dios esta aquí… Dios no se ha olvidado del mundo… Lázaro tuve que morir otra vez… pero mientras la primera vez murió con miedo la segunda fue diferente… después de lo que le sucedió sabía que tenían un amigo poderoso que le acompañaba… no estaba solos… pase lo que pase soy de Cristo.

Cuando entramos en el túnel encontramos a Silvia (la mejor amiga del Portu) que lloraba… Padre, ¿por qué Dios me quita a todos mis amigos?… No es una palabra bonita lo que espera una persona que sufre… quiere ver un signo de la misericordia de Dios… no pretende entender quiere sentirse abrazado por Dios… entonces le dije: Mírame yo no puedo quitarte tu dolor... esta prueba es parte del camino misterioso que te lleva hacia tu destino… Portu esta en el cielo con el Señor… déjale ir… su camino se ha cumplido… Luego la abracé y le dije: Este es el abrazo de Cristo que te dice yo estoy contigo, no tengas miedo… Nuestra amistad es el signo que Dios tiene compasión de tu dolor y te acompaña en el camino fatigoso de la vida.

La compañía es importante. Solo te cansas, el dolor te aplasta porque parece mas fuerte que tu. Pero a través de la compañía es Cristo que te sostiene. Que Dios haya hecho de la amistad un sacramento que cura, que sostiene, que acompaña, que comunica la vida de Dios es un misterio… que Cristo use nuestra pobreza para custodiar en el mundo su presencia es algo que no podríamos imaginar pero es un milagro que sucede.

Cuando veo a un pobre, a un enfermo, a una persona en dificultad me siento empujado a ayudarle. Deseo compartir con el lo que tengo. Y cuando comparto con el lo que tengo, a pesar del sacrificio, me siento más rico, mas hombre, mas yo. Cuando doy recibo cien veces más.

Algunos chicos ateos venían con nosotros y sentían lo mismo… el hombre esta hecho a imagen y semejanza de Dios… Dios es amor… tu naturaleza esta hecha para amar… la ley de la caridad esta inscrita en tu corazón…

La caritativa es un experimento donde descubrimos esto… aprendemos porque experimentamos que esto es verdad… no es el cura que lo dice soy yo que lo siento.

Así se forma una mentalidad nueva… Me contaba una amiga: Antes pensaba en la vocación con miedo… como si el Señor me quisiera quitar algo… no quería ni tomar en consideración la hipótesis que el Señor me pidiera algo mas de lo que yo estaba dispuesta a darle… ahora he descubierto que cuando me entrego estoy contenta… no se lo que Dios quiere de mi pero ahora con alegría le digo que estoy disponible a cualquier cosa: hágase en mi según tu voluntad.