¿Por qué Quilvo?

Paola Pulgar • Publicado el 30-03-12

Hace unas semanas atrás, volví por tercera vez a este monasterio trapense: Quilvo. Al principio temía no poder ir dado que estaba resfriada, era más fácil quedarse en casa, en cama, recuperarse del resfriado, es decir, era una locura ir resfriada a trabajar en las cosechas de manzanas, ya que yo sabía que iba a ser arduo. ¿Por qué fui entonces?
Quilvo desde la primera vez que fui hasta ahora, ha significado una apertura hacia las cosas que se me donan, hacia las cosas que yo no puedo programar, porque estar allá significa fiarse de la regla de san Benito (que es la del monasterio) “ora et labora” y también fiarse de la propuesta de tus amigos y de lo que acontece. Estar con estos amigos: Padre Michele, Padre Martino, Giovanny, Tomasso, Valeska, Daniela, Marion, Byron, Camila, Daniel M., Daniel G., María José, José Miguel y Bárbara  implicó que al momento de ver cómo ellos se involucraban con lo que hacíamos, algo dentro de mi se despertaba con ellos,  redescubrir la belleza del estar juntos, de la naturaleza, del silencio, etc. No deja e conmoverme ¡Me siento tan amada!
Esta mirada no la recibía sólo de ellos, sino de todas las hermanas, una en particular: La hermana Susana.
Ella con su rostro muestra que es feliz,  cada vez que la veía estaba sonriendo y su mirada reflejaba lo mismo, esa mirada solo le puede pertenecer a alguien más grande; si ella me mira así ¡Cómo me mira Dios! Me redescubrí hija con ella, porque nos miraba como mira una madre a su hijo que acaba de dar a luz, signo de esperanza y de fe. Éramos un don.
Estos acontecimientos no eran eventos aislados, al igual que con los apóstoles y discípulos en el momento en que no quedaba pan, cuando estás en compañía de Cristo todo se multiplica. Incluso el trabajo o los estudios que en Santiago suelen ser algo aburrido, con ellas es una gracia, ya que descubría que la misma delicadeza utilizada por las hermanas  en el cultivo de las cerezas, es la que tiene Dios con nosotros.
La segunda vez que fui la hermana Clara realizaba sus votos solemnes; ver cómo  ver cómo ella respondía diciendo sí a esta relación con Cristo por medio de este monasterio era conmovedor, porque la manera en que se abrazaban era un símbolo de la bienvenida a ti, a ti por entero, con todos tus defectos y todas tus fortalezas, porque Dios no quiere hombres perfectos, te quiere con toda tu humanidad y ver que esta relación con Él por medio de las hermanas la hacía más libre, me hacía querer responder a la invitación que Cristo me hace constantemente en mi vida.
La tercera vez que fuimos, participamos de la cosecha de manzanas, el trabajo era pesado, mucho más fatigoso que el de las cerezas, los primeros días la espalda ya dolía,  pero a pesar del cansancio yo quería seguir trabajado, mirar a los campesinos trabajar en el silencio, me hizo dar cuenta que por medio de éste también se acompaña, estábamos, por medio del trabajo, caminando juntos y eso el lo bello del cristianismo, nunca estás solo.
Un día en la noche vimos un documental de U2, saber de antemano que sus canciones las escribieron teniendo la certeza de su pertenencia a cristo me ayudo a tener una apertura a lo que iba a ver y oír ya que nunca los había escuchado y de heco no me agradaba por un prejuicio ridículo: no me gustaba que estuviesen en actos benéficos, en fundaciones, etc., pensaba que eran algo así como filántropos (amor a la humanidad, ayudar a los demás sin esperar nada a cambio), algo que encuentro casi una moda en los famosos, pensaba que ellos simplemente seguían la moda. El conocer de donde nacían sus letras y ver lo que decían provocó una simpatía hacia ellos, como la canción Magnificent, la que habla de la pertenencia al misterio y que nacemos para responderle a él, y todo es cubierto por este amor. Pero fue otra canción la que me resuena hasta el día de hoy, y es “Sometimes you can´t make it on your own” (a veces no puedes hacerlo por ti mismo), ya que está dedicada al padre de Bono, con el que no tenía (porque murió) una buena relación. Esta canción dice que pese a los defectos que tiene el padre, esto los hace ser una sola alma, porque uno hereda cosas de los padres tanto buenas como malas, se trata de agradecer a aquel que estuvo antes que ti, y que gracias a él eres la persona que eres, con sus defectos y sus virtudes, lo tienes todo a la vez. No somos seres autónomos y gracias a esta canción lo pude recordar, porque me sucede lo mismo con mi padre; él, quien está lejos de ser el mejor padre, pese a eso y a sus defectos y a los errores que ha cometido y que seguirá cometiéndolos yo soy gracias a él, sus defectos los tengo yo, pero también tengo su pasión por la historia. Por más que quiera, no lo puedo suprimir de mi vida, porque si lo quito a él, quito una parte de mí también. Esto ha significado en el día a día, a que cuando hago su cama por ejemplo, lo que antes era un esfuerzo en el que cada segundo tenía que recordarme porqué se la hacía, ya no es una molestia, la hago con gusto Cuando me di cuenta de este cambio pude comprender en este pequeño detalle cuando mis amigos hablaban de un hacer por un desborde más que por una obligación, es producto de un amor recibido que lo puedo hacer, las condiciones en mi casa no han cambiado, incluso se podría decir que han empeorado, pero soy yo la que cambió. No es el mundo, no son las condiciones, no es la familia la que cambia, es el corazón del hombre.
Este monasterio ha dado pie a muchos despertares, pero no es que quiera estar allí por siempre, mi vocación está en otro lugar, Quilvo no son unas vacaciones para descansar de la realidad, sino todo lo contrario, son una provocación para estar en la realidad. Recuerdo cuando una vez escuche a alguien decir que los monasterios son el pulmón de la Iglesia, porque ellas, el trabajo, la oración, mis amigos, etc. Me muestran un poco de Dios siempre. Una hermana dijo que a ella le gusta pensar que el hecho de que ella estuviese en el monasterio cambia al mundo, y de hecho así lo fue, su oración, su Sí a su vocación nos cambió a todos, me cambió a mí.

Paola Pulgar I.