Mi amiga Chiara Corbella

De Susanna Salimbeni  • Publicado el 18-11-2016

Intervención de presentación de la exposición sobre Chiara Corbella en Encuentro Santiago 2016 "Testigos de belleza", Puente Alto 5 de noviembre 2016

Desde hace 4 años estoy casada con Filippo y tenemos a un hijo de 3 años que se llama Elia. Somos italianos y vivimos en Puente Alto desde hace un año.
Chiara Corbella no fue una persona que encontré personalmente, sin embargo ha sido para mí una compañera y una amiga en algunos de los momentos más importantes de mi vida vocacional.
Murió cuando recién habíamos vuelto de nuestra luna de miel, y estábamos empezando nuestra vida matrimonial. Supe de ella leyendo algunos artículos en internet sobre su funeral y también sobre su vida. Me llamó la atención que Chiara y Enrico vivieron algo similar a nosotros en el noviazgo. Pasó algo que los ayudó a mirar al otro como un don y no como un derecho. También a Filippo y a mí nos pasó esto: estábamos pololeando desde la enseñanza media pero cuando fuimos a estudiar a la universidad descubrimos que el mundo era más grande de nuestra relación y entonces terminamos. Nuestra separación duró casi tres años. Mientras tanto seguimos un camino diferente entre los dos, un camino en el cual en Señor nos ayudó a entender que la cosa más importante es amarle a Él, y entonces a “estar dispuestos a perder al otro”.
Creo que soy afortunada porque el Señor nos hizo entender esto desde el principio de nuestro nuevo noviazgo, sin embargo esta conciencia tiene que ser retomada constantemente y el encuentro con la historia de Chiara y Enrico me ayudó a ganarla de nuevo.
Cuando salió el libro “Nacemos para no morir nunca”, en el cual se relata la historia completa de Chiara y Enrico, Elia acababa de nacer. Con él tuve un embarazo bastante complicado porque al tercer mes nos dijeron que podría tener síndrome de down o enfermedades similares y que no habríamos podido conocer la verdad hasta que naciera. Entonces Filippo y yo hemos vivido todo el embarazo con esta duda y, debido a eso, con muchas preguntas sobre este hecho. ¿Por qué? ¿Cuál es el significado de su vida? ¿Qué cambia si una persona tiene síndrome o está sana? ¿Qué deseo para mi hijo? Desde aquel momento hemos empezado a rezar mucho y hacer unas peregrinaciones.
También esta vez el Señor no nos ha dejado tranquilos. Aunque no tuviera todavía la guata y tampoco estuviera acostumbrada a la presencia de otra vida en mi, en seguida Él ya había puesto las cosas claras: nosotros no tenemos ningún control sobre nuestro hijo, Él es el patrón que nos hace un don: participar en su creación acogiendo a su hijo. SU hijo porque sólo Él podría decidir cómo Elia tendría que ser.
Elia nació sano, sin ninguna enfermedad. Entonces lo que me pasó fue que otra vez el Señor me regaló la presencia de Chiara para que pudiera volver a ganar la conciencia de ser una verdadera madre, es decir que los hijos nunca son nuestros y nosotros sólo tenemos la tarea de estar a servicio de sus vidas hasta que estén con nosotros, acompañándolos a conocer al Señor y a caminar juntos por el camino que Él les tiene preparado desde siempre. A través de los dos embarazos de Chiara, el Señor me estaba hablando con fuerza: "aunque Elia sea sano y aunque haya escuchado tus oraciones, acuérdate que no es tuyo".
Ahora que Filippo y yo llevamos 4 anos y medio casados y vamos a ser papás otra vez, tuvimos la suerte de poder retomar -por tercera vez- la historia de Chiara y de su familia.
Hace seis meses una pareja de amigos pidió ser acompañada en la preparación a su matrimonio. Esto se ha vuelto un momento muy importante, no sólo para ellos, sino también para nosotros y otras parejas que decidieron invertir su tiempo para hacer un trabajo sobre lo que significa la vocación familiar. Hemos leído con padre Marco el libro de Chiara y ha sido asombroso ver cómo las personas han empezado a concebirse cada vez más como abiertos al mundo. En efecto, uno no se casa para cerrarse en la casa o en una relación, sino que uno se casa para el mundo! La vocación a construir una familia tiene como horizonte último el mundo. El mundo se espera algo de mi relación matrimonial, Cristo está esperando mi sí, confía en mi sí! Retomar la conciencia de que nuestra relación es para el mundo, que nuestra familia tiene que abrirse al mundo, y además retomar todo esto gracias a nuestros nuevos amigos chilenos, es exactamente una de las razones que nos convencieron a dejar nuestras familias y a ser disponible a seguir al Señor, hasta Chile.
Finalmente puedo decir que Chiara es para mi un ejemplo de Esposa de Cristo, cuya casa es el reino de Dios y cuya familia es la comunidad de los santos, porque nada ha antepuesto al amor de Cristo en su corazón y tampoco en su elecciones frente a lo que le pasó. Además la forma con la que vivió su presente, sobretodo el periodo final de su vida, es lo que quiero para mis jornadas: “abandonarse a la voluntad de Dios sin dejarse distraer por tonterías”. Nunca ha bajado su mirada de Dios y por eso logró servir a quien estaba a su alrededor hasta el final de su vida.
Reconozco que la vocación al matrimonio es un don que Dios me entrega para mi conversión. Esta vida me obliga a un orden, a seguir unos horarios y a no vivir para mí sino al servicio de mi esposo y de mis hijos. Como dice Chiara, el matrimonio es un camino hacia el Cielo, es decir hacia la santidad. Esto es mi camino, y no estoy caminando sola sino con Filippo y también con muchos amigos del cielo y de la tierra.