La fantasía del Amor primero

De Filippo Salimbeni  • Publicado el 11-10-2017

A lo largo del año pasado hemos leído el libro de Chiara Corbella con algunos novios y jóvenes familias. Proponemos los apuntes de unas intervenciones de Filippo.  

«Cuando Susanna volvió de África, percibí inmediatamente que algo había cambiado en ella. Había algo más bello en ella que no habría sabido explicar... Ella sólo me decía: “quiero entregar mi vida y la de mi familia a la misión”. Eso básicamente es lo que nos trajo aquí a Chile. Entonces entendí que para descubrir quién es mi esposa tenía que moverme al otro lado del mundo.  Un esposo no siempre puede saber todo de su esposa, a veces sólo debe acompañarla en silencio. Añado que para nosotros tener a una autoridad externa ha sido decisivo para confiar nuestra vida y nuestro matrimonio. 
[...] Yo puedo contarles sólo lo que es mi experiencia. Cada uno de nosotros tiene que preguntarse ¿cuál es la tarea de la vida? ¿Qué es la primera cosa que Dios quiere de mi vida? Mi primer amor es por Cristo y no por mi esposa. Esta apertura a Cristo te da la distancia que te permite mirar a tu esposa. No es que nosotros "nos la arreglamos entre nosotros" y después, si tenemos tiempo, miramos a Cristo. Es algo que está antes: uno antes mira a Cristo y Cristo te muestra cómo estar frente a tu esposa cada día. Yo me levanto y cada oración me muestra como estar frente a Susanna. Algunas veces puede ser difícil aceptar esto: pero no soy yo quien cumple a mi esposa, lo que mi esposa necesita no soy simplemente yo, sólo Cristo puede cumplirla totalmente. Por eso en la relación con mi esposa tengo que aceptar, como amor a ella, que Susanna no se cierre en nuestra relación. Es decir Susanna y yo y cada uno de nosotros tiene una tarea, algo que Cristo le pide llevar en el mundo y si no lo hacemos nosotros nadie puede hacerlo en nuestro lugar. Cristo necesita que yo cumpla lo que me pide, soy necesario a Cristo. Esta percepción clara de nuestra importancia nos permite mirar a Cristo antes que todos, y permite que mi amor por Susanna se convierta en algo más grande, es decir en el amor por Cristo. Creo que ésta puede ser la tarea más importante de mi matrimonio. En la medida en la cual yo percibo tener una tarea en la vida, empiezo a buscar y necesitar algunas relaciones que me permiten responder a esta tarea: la esposa como los amigos, como una autoridad externa al matrimonio. [...]
Para mi la compañía es lo mismo que la esposa. Cuando uno se da cuenta de la tarea que es entregar mi vida a Cristo, ahí necesito mi esposa amigos, etc. Cuando no busco amigos, no creo de verdad en lo que Cristo espera de mi. En un diálogo que tuvimos con el padre Francesco Ferrari, él nos señaló que uno no deja que Cristo, es decir la compañía, entre en tres ámbitos: 1) la educación de mis hijos, 2) la plata, 3) el sexo. Hay muchas fraternidades en las que se habla de Cristo, pero hay dificultad en enfrentar estos temas concretos. Sin embargo, cuando pienso en lo que Cristo hizo en mi vida, es cuando tengo más coraje para preguntar sobre estos ámbitos de la vida. Cuando logro ponerme en juego así con alguien, de verdad este alguien se vuelve tu hermano por amor de Cristo. [...]
Yo antes no era del Movimiento y creía en Cristo, pero solo los domingos. Por eso la ruptura con Susanna me permitió conocer a otros amigos que me llevaron a Cristo. Después del encuentro con Cristo yo reconocí que quería entregarle mi vida a Él. Además me di cuenta de que lo que unía a mis padres y amigos era lo mismo, por eso deseé entregarme completo a Él. Luego de 4 años yo descubrí que la forma de entregarme por completo a Él era estar con Susana. También yo hablaba con unos sacerdotes que me acompañaban y cuando quise volver con ella, ellos me decían “espera”. Siguieron repitiéndomelo por 6 meses… Esta espera fue lo que me hizo hacer un trabajo para estar con ella. Al volver juntos, Susana se fue a Africa! Después de todo el trabajo hecho pensé que lo había logrado. En cambio, de nuevo se me pedía romper mi medida. Tuve que hacer un nuevo trabajo.[...]
¿Amar con Cristo o amar sin Cristo? Para mi no es tanto algo que uno tiene que discutir... depende de si uno ha encontrado algo... Por ejemplo me pasó que mi papá tuvo dos infartos y el último más grave y yo lo acompañé... La con mi papá es la relación más grande que tengo junto a la que tengo con Susana. Yo pensé: no puedo salvarlo... Acepto que no puedo salvarlo y busco alguien que sí puede salvarlo. Una de las razones por las que viene a Chile es por esto y una de las razones por las que mi padre puede conocer a Cristo es porque yo estoy acá.
[...] Hay una imagen que a mi me ayudó sobre la relación conyugal. En Italia en la noche de la boda el esposo con los amigos van a cantar a la ventana de la esposa. Ella sale y lo que siempre pasa es que el esposo quiere encontrar a la esposa, quiere subir donde ella. Los amigos le impiden hacerlo, lo llevan con ellos. Esa es una imagen de la relación conyugal: en la noche anterior hay una distancia que te permite mirarla como algo que no es tuyo, algo que es “otro” y que no se puede reducir a lo que tu quieres. Pero también después de la boda uno puede no mantener esta distancia buena. Esta imagen me gusta porque ¿qué es lo que me permite no “tomar” a mi esposa? Es una compañía. De otra manera no lo logro: necesito de un amigo, de alguien con quien confrontar mi vida. Ésta para mí es la compañía de la Iglesia.  En la noche antes de la boda es lindo porque tus amigos son como Cristo que te dice ¿por qué y para qué te vas a perder lo mejor?.
[...] Con Susana por la mañana comenzamos la jornada siempre de la misma manera. Yo siempre tengo miedos y me preocupo de las mismas cosas, del nacimiento del bebé, etc... A las 6.30h de la mañana subimos al auto y yo comienzo hablando de todo lo que me preocupa. Susanna me escucha y me contesta, o intenta hacerlo. No me convence del todo, pero lo hace. En un momento dado dice: “Basta, ahora rezamos”. Y así empezamos el Rosario. Esto es el signo de que Susana no es la que me quita el miedo. Ella es signo de Quien me puede quitar el miedo, pero no es quien me lo quita. Esto me hace "salir del sepulcro", salir de la relación. Siempre me escucha y no logra responderme y a mí me parece bien esto: ella mantiene viva la memoria de la relación con Cristo, por la cual tiene la fuerza de hacerme rezar. De esta manera me ayuda a ponerme frente a Quien me quita el miedo. El matrimonio es la manera en la cual Cristo de manera sorprendente logra tener tu pequeño "sí". Y con este "sí" la jornada sale linda. Hay un limite del otro, pero Dios te recuerda que no es el otro quien te quita el miedo, “sino soy Yo, por eso te doy el otro”.
[...] Yo quería decir algo sobre el tema de los métodos naturales, ya que en el texto que se nos mandó hay un fragmento que me llamo la atención: "Todo lo que entrego -al Señor y a la compañía- me lo encuentro como recurso el día de mañana.Todo lo que escondo mañana se me vuelve en contra. Esconder es vivir según mi medida, no deja entrar su medida".
Se dice que "La hipótesis que queremos verificar es que todo lo que me pide la Iglesia es para una belleza más grande y por esto que el camino que me plantea “conviene”. Puede que conlleve un sacrificio, pero antes está una belleza y el sacrificio es sacrum facere·. Que me lo pida la Iglesia y que esto es un bien no siempre fue tan claro, ya que antes no tenía idea de qué era la Iglesia. Hay que preguntarse qué significa que la Iglesia me pide algo. Porque si la Iglesia es un concepto que está lejos de una amistad y de lo que vivimos, no se entiende. Un gran momento donde entendí lo que era la Iglesia fue en mi matrimonio cuando don Massimo, sorprendiéndonos, dijo: "Les agradezco por toda la Iglesia de la esperanza que tienen”. Entonces fue la primera vez que entendí la cercanía de la Iglesia en mi vida y entendía que el signo mas grande de la Iglesia en mi vida es la presencia de don Maximo y la Fraternidad San Carlos. Entonces para mi decir que "no" es mucho mas difícil porque es decir que "no" a don Massimo. También me llamó la atención la frase “Todo lo que escondo en algún momento se vuelve en contra”. Todo lo que yo no entrego, pienso que no lo entrego por que soy mas libre por ejemplo de tratar a mi esposa sexualmente como quiero, pero en verdad todo lo que escondo se vuelve en contra y me hago esclavo de eso. Por ejemplo Susanna ahora está en la casa y yo trabajo entonces ella se despierta a las 10 y yo a las 6, mientras que antes hacíamos lo mismo y juntos. Cuando yo vuelvo a la casa estoy muy cansado y no tengo muchas ganas de escucharla, y esto yo no se lo entregué a ella, no lo compartí con ella y esto fue una esclavitud para mí esta semana. No lo entregué y entonces no estaba libre.
Eso es mas verdadero también con respecto a las relaciones físicas. Por como soy yo, vivir los métodos naturales me hace sentir mucho más seguro, esperando un tiempo que no es el mío y tratando a mi esposa con una caridad que no es la mía. Soy mas seguro porque puedo decir que se me ha entregado algo y lo estoy tratando bien. Esto es lo mismo que me pasa con Elia [su hijo] y está como todo relacionado. El encuentro con Cristo llegó hasta cambiar mi vida sexual. Es lo mismo que me pasa cuando me despierto y me doy cuenta de que estoy en Chile y no en Italia, y me digo: "mira que el encuentro con Cristo llegó a ponerme acá". Entonces entiendo que Alguien está construyendo con mi vida algo grande».

En la cena con la cual concluimos el año, a la vigilia de los matrimonios de dos parejas, estaban presentes también los papás de Filippo:

«Cuando llegaron mis padres yo tenía un poco el problema o el deseo de contarles lo que pasó este año y muchas veces me pregunté como podría hacer que en un mes que estuvieran acá yo pudiera contarle todo lo que aconteció en este año. Fue muy lindo porque mientras ustedes hablaban y yo traducía para mis padres: fueron justamente ustedes quienes contaron lo que pasó este año...  Para mí es lindo porque la relación entre mis papás está en el origen de mi decisión de entregar una disponibilidad a Cristo y al final de venir a Chile. Hace unos años mi papá tuvo un infarto y yo me asusté mucho. Fui al hospital junto a mi mamá y en algunos momentos parecía que las cosas iban hacia lo peor. En aquel momento yo pensé que a pesar de lo mucho que pueda querer a una persona yo no podía salvarla. Puedo quererla siempre más pero no puedo salvarla. Esto es lo que más sintetiza la relación con Susanna: no se trata tanto de amarla siempre más, sino también darse cuenta de que no puedo salvarla yo. Entonces este hecho del infarto de mi papá hizo que en aquella noche decidí que tenía que entregar todo a Cristo para salvar mis relaciones más queridas con mis papas, hermanos y Susana. Desde allí empezó todo un camino que me llevó hasta aquí. Entonces es como si ahora que se acerca la Navidad, la cosa que más me conmueve es que no sólo Cristo se hace carne, sino que acepta hablarnos en la forma que nosotros podemos escucharlo, acepta hablarnos en la forma que para nosotros es más querida: esto es lo que pasa en mi matrimonio y esto aprendí a lo largo del año. Lo dice también la frase del Manifiesto de Navidad: quiso venir aquel que podía contentarse con ayudarnos. ¿Cómo reconocer que una relación tiene adentro Cristo y que no es sólo una relación hombre-mujer, hijo y padres? Por el hecho de que esta relación te pide algo inesperado, que tú no podías pensarlo... es decir: el mundo te dice que si tu papá está mal tienes que quedarte con él, si tu papá tiene un infarto uno se queda con él, no es que uno se va.... Me di cuenta de que en mi vida Cristo tiene una lógica contraria, por el hecho de que aquella noche la relación con mi papá se volvió más “segura”... mi decisión de entregarme a Él fue el origen de una lejanía física entre nosotros pero que es una cercanía en Cristo. Pasa lo mismo con Susanna: Cristo no sólo es Dios que habla a mi vida, sino que me habla usando el amor que yo tengo por mi esposa y por mi hijo, como si dijera: "así Fillippo puede seguirme". Entonces el matrimonio para mi más que la vocación con la que yo puedo amar a Cristo es la manera que Cristo eligió amarme a mí».